En la encrucijada:
El otro rostro de Sor Juana
Sin su consentimiento y más aún, sin su conocimiento, se
publica en Puebla de los Ángeles (México), en 1690, una carta redactada a ruego
de alguien, con el título:
Carta Atenagórica de las madre Juana
Inés de la Cruz, religiosa profesa de velo y coro en el muy religioso convento
de San Jerónimo […]. Que imprime y dedica a la misma Sor Filotea de la Cruz, su
estudiosa aficionada, en el convento de la Santísima Trinidad de la Puebla de
los Ángeles
Su contenido, fruto de las “bachillerías de una
conversación” mantenida en el locutorio de San Jerónimo, fue una impugnación
verdaderamente erudita, al sermón del jesuita Antonio Vieyra.
La reacción no se hace esperar y Sor Filotea de la Cruz toma
el guante. Y es así como el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz,
disimulado bajo el amigable velo de unas tocas monjiles, insta a Sor Juana, en
sus “pastorales” insinuaciones, a abandonar:
·
La temática profana en poesía;
·
El estudio de las ciencias humanas, en beneficio
de las sacras.
La Carta de Sor Filotea, al mismo tiempo dura y amable, fue respondida
tres meses después (01/07/1691).
A medida que Sor Juana Inés, levanta cargos, que se
defiende, afirma su yo. La impresión final que nos deja su lectura es que Sor
Juana, sometida al tribunal de su propia conciencia, no abdica ni de su conducta
como religiosa, ni como mujer, ni como poeta y mucho menos como intelectual. Su
carta es, en el fondo, una o muchas preguntas. Preguntas que, al finalizar el
largo encabezamiento inicial, ella formula a Sor Filotea, junto antes de
empezar su confesión:
…quien hizo imprimir la Carta tan sin noticia mía, quien la
intituló, quien la costeó, quien la honró tanto (siendo de todo indigna por sí
y por su autora), ¿qué no hará?, ¿qué no perdonará?, ¿qué dejará de hacer y qué
dejará de perdonar?
En este sentido, rescatamos lo que Octavio Paz señala:
… la Respuesta es un documento único en la historia de la literatura
hispánica, en donde no abundan las confidencias sobre la vida intelectual, sus
espejismos y sus desengaños. Las reflexiones acerca de las aventuras solitarias
del espíritu han sido un tema poco explorado por los grandes escritores
españoles e hispanoamericanos. En esto la Respuesta
se aparta de las tendencias predominantes de nuestra cultura.
Transcribimos sólo algunos fragmentos que ejemplifican:
·
Su inclinación
a la poesía
Bien conozco que no cae sobre ella [la Carta Atenagórica] vuestra cuerdísima advertencia, sino sobre
lo mucho que habréis visto de asuntos humanos que he escrito…
… el no haber escrito mucho de
asuntos sagrados no ha sido desafición, ni de aplicación la falta, sino sobra
de temor y reverencia debida a aquellas sagradas letras…
… no me acuerdo haber escrito por mi
gusto, si no es un papelillo que llaman el Sueño.
·
Su amor
al estudio y sed de sabiduría
Yo no estudio para escribir, ni menos
para enseñar, que fuera en mí desmedida soberbia, sino sólo por ver si con
estudiar ignoro menos.
…no quiero decir (ni tal desatino
cupiera en mí) que me han perseguido por saber, sino sólo porque he tenido amor
a la sabiduría y a las letras, no porque haya conseguido ni uno ni otro.
·
Lo
anecdótico
… no había cumplido los tres años […]
y supe leer. Aún vive la que me enseñó, Dios la guarde, y puede testificarlo.
… estar yo leyendo y antojárseles en
la celda vecina tocar y cantar, estar yo estudiando, y pelear dos criadas y
venirme a constituir en juez de su pendencia; estar yo escribiendo y venir una
amiga a visitarme, haciéndome muy buena obra con muy buena voluntad, donde es
preciso, no sólo no admitir el embarazo, pero quedar agradecida del perjuicio;
y esto es continuamente, porque como los ratos que destino a mi estudio son los
que sobran de lo regular de la comunidad, esos mismos les sobras a las otras
para venirme a estorbar…
·
La
libertad de pensar
Si el crimen está en la
Carta atenagorica ¿fue aquélla más que referir sencillamente mi sentir, con
todas las venias que debo a nuestra Santa Madre Iglesia? Pues si ella, con su
santísima autoridad, no me lo prohíbe ¿por qué me lo han de prohibir otros?
·
La
defensa de su sexo
… el leer públicamente
en las cátedras, y predicar en los púlpitos, no es lícito a las mujeres; pero
que el estudiar, escribir y enseñar privadamente, no sólo les es lícito, pero
muy provechoso y útil.
·
La
vocación religiosa
… he intentado sepultar con mi nombre
mi entendimiento, y sacrificárselo sólo a quien me lo dio, y no otro motivo me
entró en la Religión…
Entréme religiosa, porque aunque
conocía que tenía el estado cosas (de las accesorias hablo, no de las
formales), muchas, repugnantes a mi genio, con todo, para latotal negación que
tenía al matrimonio, era lo menos desproporcionado y lo más decente que podía
elegir, en materia de seguridad que deseaba, de mi salvación…
·
La
confidencia íntima
… no obstante que al
desembarazo y quietud que pedía mi estudiosa intención eran repugnantes los ejercicios
y compañía de una comunidad; y […]sabe el Señor, y lo sabe en el mundo quien
sólo lo debió sabe, lo que me intenté en orden a esconder mi nombre, y que no
me lo permitió, diciendo que era tentación; y sí sería. Si yo pudiera pagaros
algo de lo que os debo (señora mía), creo que sólo os pagara en contaros esto,
pues no ha salido de mi boca jamás, excepto para quien debió salir…